¿QUÉ ES EL INTERNET DE LAS COSAS?

l Internet de las Cosas (o IoT, Internet of Things) es un concepto que se refiere a la conexión a la red de todo tipo de objetos(televisores, coches, libros, frigoríficos, relojes, vestidos, drones, etc), lo que multiplicará sus aplicaciones y transformará tanto el uso que se da a los mismos como de muchos aspectos de la vida humana en general. Hoy vamos a descubrir qué es el Internet de las Cosas y a ver algunos ejemplos de cómo cambiará nuestras vidas.

Internet de las Cosas

El Internet de las Cosas se ha definido también como aquel en el que se encontrarían conectadas a la red más “cosas” u “objetos” que personas.

El concepto original surge en el año 1.999 en el Auto ID Center del MIT por parte de su confundador, Kevin Ashton, el que años después lo ampliaría en artículos como éste, publicado en Rfid Journal.

Según Wikipedia, se calcula que cada ser humano está rodeado de un promedio de entre 1.000 y 5.000 objetos, por lo que se estima que el Internet de las Cosas interconectaría entre 50 y 100 mil millones de objetos (hay que tener en cuenta que, como es natural, no TODOS los objetos tendrían por qué estar conectados a la red). Aún no está del todo claro en qué forma se conectarán a internet las “cosas”; es posible que lo hagan a través de señales de radio de baja potencia, que no precisan Wifi ni blue-Tooth, aunque se están investigando alternativas aún más eficientes. Si queréis ver los desafíos técnicos que, en líneas generales, implica el IoT podéis obtener más información en el anterior link a Wikipedia.

Hasta el momento y durante la Historia, la mayor parte de la información que se genera en el mundo ha partido directamente de seres humanos, y más recientemente de ordenadores (bien operados también por seres humanos, bien de forma autónoma). El Internet de las Cosas, supone un incremento exponencial de la información disponible, que será generada en gran parte por millones de objetos conectados a la red aportando y compartiendo datos de forma continua.

Una vez conocido el concepto -bastante sencillo- del IoT conviene enumerar unos cuantos ejemplos para entender su verdadero alcance:

-A nivel doméstico sus aplicaciones son numerosas; tu frigorífico podrá detectar su contenido y, en función de tus gustos, encargar de forma autónoma tu compra por internet para que te la traigan directamente a casa (o llamar a tu móvil para preguntarte lo que quieres antes de encargar nada). Podrás ordenar el que se encienda la calefacción antes de que llegues  a casa a través de tu teléfono móvil, o comprobar que todo va bien en tu vivienda si te encuentras de viaje. 

-También tendrá múltiples aplicaciones en el campo de la salud; un espejo, como Wize Mirror o algún modelo similar, podrá determinar si tienes síntomas de alguna enfermedad y hacerte recomendaciones de salud sólo con reflejarte en él. Un cepillo de dientes inteligente y conectado a la red podrá encontrar si tienes una caries y ponerte en manos de tu dentista (si quieres, no creo que el cepillo te obligue). Relojes inteligentes monitorizarán tus constantes vitales y avisarán a los servicios sanitarios si tienes algún problema o alguna urgencia (un infarto, por ejemplo).

wize mirror

-Cambiará el modo de desplazarse de las personas y los objetos; por ejemplo, tu vehículo autónomo (o en de alguna empresa que contrates) detectará en qué lugar de la ciudad te encuentras -a través de tu teléfono móvil- y pasará a recogerte en cuanto se lo ordenes. También podrás pedir a un dron que te traiga cualquier objeto a casa.

-El Internet de las Cosas ayudará a mejorar múltiples servicios públicos gracias al incremento de información que generará; afectará al transporte, a la seguridad, o a la salud. Ya en la actualidad, el Internet de las Cosas se deja notar en grandes proyectos, como el control de la contaminación en ciudades o la predicción de crímenes mediante inteligencia artificial. En pocos años, sensores distribuidos por los bosques alertarán a los bomberos en cuanto se declare un incendio.

-Otro concepto muy relacionado con el IoT es el de los wearables, muchos de los cuales tendrán conexión directa a la red, e igualmente estarán conectados a otros dispositivos del IoT, como los que se encuentren en tu casa (un buen ejemplo de esto sería el control de todos los elementos domésticos del IoT a través del teléfono móvil). Además de los mencionados y ya muy extendidos relojes inteligentes, dispondrás de otros wearables interconectados como traductores automáticos que te permitirán entenderte con los demás en cualquier idioma, auriculares inteligentes o “hearables”, o incluso dispositivos para usos tan curiosos (y potencialmente útiles) como avisar a la policía si te encuentras en una situación peligrosa.

También hay quienes piensan que el Internet de las Cosas generará importantes riesgos, como problemas de seguridad y privacidad; cuantos más datos acerca de una persona y sus objetos se encuentren en circulación será más fácil hacerse con información sensible. Lo cierto es que, sean cuales sean los problemas que genere, la evolución del Internet de las Cosas parece imparable. Según la consultora Gartner, en 2.020 habrá unos 30.000 millones de dispositivos conectados al IoT, a los que se dará usos como todos los anteriores y muchos otros más, y lo que supondrá una enorme expansión.

Y tú, ¿qué opinas acerca del Internet de las Cosas?

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